Las lápidas y monumentos funerarios son construcciones de tamaño considerable, por lo que su fabricación se realiza por piezas, utilizando materiales de alta resistencia como granito y mármol.
Cada lápida o monumento fúnebre se diseña y fabrica de manera precisa para facilitar su traslado e instalación en el panteón. Durante el proceso de instalación, las piezas se ensamblan cuidadosamente en el orden correcto, asegurando una estructura sólida, alineada y con un acabado estético impecable.
Este método de fabricación por secciones permite ofrecer lápidas de granito y mármol duraderas, con diseños personalizados y una instalación profesional, tanto en Monterrey como en todo Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, incluyendo ciudades, municipios, ejidos y zonas rurales.
Las partes de una lápida
Las piezas de las lápidas y monumentos funerarios normalmente no requieren ser pegadas, ya que están diseñadas para estibarse una sobre otra y mantenerse firmes por su propio peso y la acción de la gravedad.
Debido a que son piezas pesadas, anchas y correctamente instaladas, no existe riesgo de que se desplacen, se caigan o se desensamblen.
Existen casos especiales, como en los monumentos funerarios con columnas y techo, donde por seguridad estructural se utiliza una varilla interna que atraviesa las piezas superiores, asegurando su correcta posición y evitando cualquier movimiento.
En términos generales, las lápidas no van pegadas. Sin embargo, por motivos estéticos, se realiza un emboquillado entre pieza y pieza cuando se trabaja con granito procesado o paladiana, lo cual ayuda a disimular las uniones y lograr una apariencia más uniforme.
En el caso de las lápidas de granito natural, este emboquillado no es necesario, ya que el acabado del material permite que las uniones limpias luzcan estéticamente superiores y más elegantes.
Este sistema de instalación garantiza lápidas de granito y mármol sólidas, duraderas y con excelente presentación, tanto en Monterrey como en todo Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas.
Esa es la parte de abajo donde todo está montado esta pieza le da altura al monumento y más imponencia, solamente sirve para eso y para poder poner una jardinera empotrada allí donde no queda expuesta a robos o accidentes.
Es la pieza que va sobre la guarnición y debajo de la lápida sirve para darle altura a la lápida, elegancia y también para poner las respiraderas, las respiraderas son unos orificios en el marco que sirven para que la presión positiva y negativa del calor con la humedad a través del tiempo no quiebren la lápida es una función vital más que un adorno o unas agarraderas, la gente que no lo sabe piensa que son agarraderas pero la función que cumplen es vital para la duración de la lápida.
Es en si la tapa o la parte que cierra la fosa o en sí, la parte que cierra una vez metido el ataúd.
Es la pieza que se pone en la cabecera que es donde se soporta el nicho la cruz o cualquier cosa que se pretenda poner sobre ella como pedestales etc. Su función es soporte para nichos y también en parte está cubriendo una parte de la fosa así que es totalmente indispensable para que no quede la parte de la cabecera del terreno cabecera sin cubrir.
Esta pieza va por encima del cajón y son meramente decorativas aunque el nicho puede tener la función de guardar objetos valiosos, como fotografías, floreros, rosarios imágenes religiosas, cruces o artículos personales, las otras opciones como pedestal o cruz son meramente decorativas.
Es más bien opcional y es para dar más relevancia a la construcción, imponencia y elegancia; también para resaltarla de entre las demás lapidas.
Cada pieza de una lápida o monumento funerario es fundamental para lograr, en conjunto, la elegancia, el respeto y el valor espiritual que una lápida brinda tanto a la familia como al ser querido que ha partido.
Una lápida de granito o mármol no es un gasto temporal: es una construcción que se paga una sola vez y que puede permanecer en perfecto estado durante 50 años o más. Por ello, es importante no conformarse con menos ni sacrificar calidad por precio.
Elegir una opción incorrecta o demasiado económica puede traer arrepentimientos con el paso del tiempo, cuando el trabajo ya esté terminado y no haya forma de corregirlo sin un costo mayor. En monumentos funerarios, lo barato suele salir caro.
La mejor decisión es hacer el esfuerzo una sola vez, invertir en una lápida bien fabricada, con materiales de calidad y una instalación profesional, y tener la tranquilidad y satisfacción de por vida de haber hecho lo correcto.
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